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– 22 days ago

Vero: del éxito al olvido en una semana


Seguramente hayas oído hablar de Vero, la nueva red social que venía pisando fuerte para desbancar a Facebook e Instagram. En concreto hubo una semana en la que todo el mundo hablaba de ella, todos se la descargaban. Pero de repente ha dejado de generar interés y ha desaparecido de las listas de aplicaciones más descargadas. ¿Qué ha pasado con Vero?

Demasiada campaña para poco producto

Vero se creó en 2015, y en dos años tuvo 150.000 descargas, pero apostaron por una campaña bajo el eslogan “True Social” y consiguieron 3 millones de descargas en solamente una semana. Así, ascendió a los primeros puestos en las listas de descargas de aplicaciones, pero poco después empezó a bajar y actualmente no aparece en ninguna lista.

Prometía ser la sustituta de Facebook e Instagram, uniendo en una sola interfaz los mejores aspectos de ambas. Y es que escogieron a los mejores prescriptores del momento: analistas, influencers y redes sociales en general. A partir de estas últimas se propagó y ante la curiosidad muchos decidieron probarlo.

Reconocemos que aquí en Gordon Seen, aunque la muchos creíamos que sería una red con pretensiones más que finalmente acabarían en nada, varios nos la descargamos para probarla. Incluso os preguntamos por redes si la teníais y qué opinábais, y prácticamente todos coincidisteis con nosotros: está bien, pero no conseguirá su objetivo de desbancar a Facebook e Instagram.

¿Por costumbre? ¿Por funcionamiento? ¿Por facilidades? Pues la verdad, un poco por todo. Es cierto que estamos muy acostumbrados a las tres grandes redes, y sabemos perfectamente cómo utilizar cada una. Al tener a quienes conocemos y quienes seguimos en esas redes nos resultan cómodas, y tenemos muy claro para qué sirve cada una aunque a veces se fusionen.

También que el funcionamiento y facilidades de estas tres tampoco son los ídoneos, y todavía menos con los cambios que están sufriendo, pero mucho menos lo son los de Vero.

La gran campaña publicitaria no ha venido acompañada de una potenciación de la calidad, en especial de la experiencia del usuario. Este problema no es nuevo, de hecho muchas empresas se encuentran con él. Invierten en comunicación y publicidad, y agencias y especialistas trabajan en ello, pero el producto final no está a la altura.

Los tres problemas principales de la red son que no funciona como debería (no se carga, se cuelga), que no ofrece nada distinto, nada de valor, y que en la política de derechos decían que se quedaban en propiedad todas las fotografías que se subiesen, por lo que tendrían los derechos de cualquier imagen y podrían hacer lo que quisieran con ella.

Esto último no ha gustado en absoluto a los usuarios, que han visto atacada su privacidad y no quieren que se utilicen las fotos libremente.

Además prometen no incluir publicidad, lo que significa que será de pago, algo que tampoco ha gustado a los usuarios.

Diáspora: su predecesora en la que invirtió incluso Mark Zuckerberg

Todo esto nos recuerda a muchas otras redes que han intentado destronar a las actuales, pero que finalmente se han quedado en nada. Es el caso de Diáspora (2010-2014), fundada por cuatro estudiantes del Instituto Courant de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Nueva York. No era propiedad de ninguna persona o entidad, por lo que era libre, sin presión de empresas ni intromisión de publicidad.

En todo momento aclararon que no estaban tras Facebook. Hicieron bien en decirlo, ya que de lo contrario hubieran resultado tan pretenciosos como el dueño de UNIQLO diciendo que quería sobrepasar a INDITEX.

De todas formas, tal fue el impacto de la red que incluso el propio Mark Zuckerberg decidió invertir. Nunca se dijo la cifra exacta de su donación, pero sí es un gesto importante por parte del fundador de Facebook. ¿Estratégico? Claro que sí, pero sigue siendo significativo.

En 2011 la red se hizo conocida y numerosos medios hablaron de ella. Muchos fueron quienes la recomendaban por asociarla con la idea de “libertad”, y de hecho ese punto fue justamente el que la llevó al declive.

Cuando el extremismo del Estado Islámico empezó a hacerse evidente, Twitter y Facebook censuraron muchas cuentas, y los involucrados decidieron migrar a Diáspora, donde podían compartir la información libremente. Eso hizo que se tachase la red de apoyar el enaltecimiento del terrorismo, y mientras las otras redes incorporaban mejoras para los usuarios, esta caía en picado.

Pero no nos engañemos, esa no fue la razón por la que no triunfó. No tenía suficientes prestaciones como para sustituir a las vigentes, y la gestión de comunicación y de la red en sí no fueron acertadas.

El futuro de las redes sociales

El futuro que nos espera es impredecible. Cada vez las “nuevas tecnologías” (que ya no son tan nuevas, por cierto) avanzan más rápido, y es muy complicado ver hacia dónde irá la comunicación en este sentido.

¿Aparecerán nuevas redes? Muchísimas. ¿Conseguirán desbancar a las principales? En eso ya tenemos más dudas.

¿Qué creéis vosotros?



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Escrito por gordonseen


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